La destrucción de la naturaleza

¿Que la humanidad puede llegar a destruir la naturaleza? ¡Ridículo! Nada que le hagamos podrá destruirla. La naturaleza, simplemente, encontrará otro punto de equilibrio. Nuestra especie no tendrá lugar en ese nuevo equilibrio, pero para la naturaleza, nuestra existencia o no es tan importante como la de los dinosaurios.

¿Cuál naturaleza queremos conservar? ¿Aquella que idealizamos: bosques, praderas, arroyos cantarines; aquella que nos conviene a nosotros, mamíferos? ¿Por qué no volvemos la naturaleza al estado en que favorecía la vida de los dinosaurios? Temperaturas más altas, mayor humedad, helechos arborescentes y pantanos y mucho más dióxido de carbono en el aire, una atmósfera asfixiante para nosotros. Ellos duraron más que nosotros en este planeta. La pérdida de 'su naturaleza', ¿fue una pérdida para la naturaleza o para los dinosaurios?

Si algún día se perdiera este particular estado del planeta en que nosotros estamos viviendo, ¿sobrevendría algo mejor de lo que nosotros somos? Los compuestos que forman la base de nuestra bioquímica, la biología que resultó en nuestros organismos, fueron casualidades que prosperaron bajo ciertas condiciones. Si esas condiciones cambiaran, sería otro el ser que prosperaría. Nuestra salvación puede ser la condena de esa otra posibilidad, de igual manera que la preeminencia de los mamíferos sólo fue posible tras la desaparición de los dinosaurios. ¿A qué especie le estaremos negando su papel en la historia del planeta?

¿Qué sería de la naturaleza sin nosotros? Quizás se viera aliviada de una de las mayores plagas que la atormentan. ‘Salvar la naturaleza’, salvar nuestra naturaleza, ¿no es una globalización del concepto de ‘pueblo elegido’?

¿Debemos, por ello, despreocuparnos del futuro de la ecología del plantea? !De ninguna manera! Simplemente, tengámoslo claro, la naturaleza no necesita que la protejamos. Dejemos la máscara de altruismo de lado, otra trampa más del ego. Se trata de nuestra propia supervivencia.